¿Cuántos amores, a través de los tiempos, no se han visto frustrados por rencillas o desencuentros entre sus familias o conocidos? ¿Cuántos no han llegado hasta el dolor físico o a sacrificar su propia vida por la persona a la que aman? Y ¿cuántas no han dejado abierta la ventana de su balcón para que su amado suba en medio de la oscuridad a darles un beso?
Más que una obra
Y es que Romeo y Julieta, la obra de William Shakespeare, es más que una simple representación de los obstáculos que puede sufrir una pareja. Es una historia eterna, que en mayor o menor grado es repetida día a día por miles de amantes en el mundo entero. La tragedia de Romeo y Julieta fue escrita en 1597 y cuenta la historia de dos jóvenes enamorados que, debido a los problemas entre sus familias, deciden casarse de manera clandestina, y poco después, por fatalidades del destino llegan al punto de suicidarse por su amor. Es una de las obras más populares del autor inglés y la que más veces ha sido representada en el mundo entero.
La historia que sucede en Verona
Su argumento está basado en un cuento italiano, pero el autor creó nuevos personajes que marcaron su rumbo como lo fueron Mercucio y Paris. Aunque no se conoce a ciencia cierta el año en el que se empezó a escribir, se cree que fue hacia 1591, ya que Shakespeare hace referencia a un terremoto que sacudió Inglaterra en 1580, sin embargo este no ha sido un dato concluyente. Lo que sí se sabe es que su primera edición fue publicada por John Danter en formato de cuarto en 1597, pero muchos aseguran que ésta fue una mala versión, si se compara con las ediciones posteriores.
Una historia de todos los tiempos
Romeo y Julieta ha recibido cientos de interpretaciones por especialistas de carácter psicoanalítico, feminista y hasta homosexual, que han querido explicar la relación entre los personajes. Sin embargo, por más razonamientos que se hagan de esta obra, sigue predominando el hecho de un amor imposible y la tragedia de su destino, y varios siglos después de haber sido escrita y publicada, continúa siendo la obra preferida por muchos, tanto para representar en las tablas, como para grabar en formato de cine. Y además el ejemplo a seguir de miles de enamorados que luchan por su amor sin importarles las consecuencias.
Foto: Konstantin Yuganov – Fotolia
Como es comprensible en este tipo de temas, los estudiosos de la historia del teatro presentan distintas perspectivas sobre el origen de este tipo de arte. Estas perspectivas se distancian sobre todo respecto del origen del teatro como arte en occidente o en oriente. En cualquier caso, el origen común parece ser una conexión inicial entre arte y religión, o arte y magia.
Discernir entre los mejores teatros del mundo es una tarea compleja; en primer lugar porque las artes escénicas que allí se desarrollan son de muy diverso tipo. En este caso se presentarán algunas de los teatros más afamados y que están especialmente orientados a la ópera aunque acogen en su cartelera, también otras expresiones artísticas.
Muchas de las obras de teatro que se han escrito han logrado permanecer vigentes en el tiempo, siendo ejemplos para muchos, influenciado la literatura actual y a millones de escritores y dramaturgos. Temas que parecen ser sacados de la imaginación de un loco y que al ponerlas en escena pareciese que cobrasen un toque racionalidad; Duelos y batallas entre caballeros desquiciados, e historias de amor vividas hace varios siglos y que hoy se repiten una y otra vez. Para Shakespeare, cuyos libros ocupan varios lugares de la lista de las mejores obras teatrales, los temas favoritos eran precisamente los relacionados con el amor, la pasión, los celos y sobre todo la locura que venía de aquellos sentimientos, como lo podemos evidenciar en Romeo y Julieta, Hamlet, Sueño de una noche de verano y Otelo. La diferencia de razas y de clases sociales y la paranoia de ser engañados por nuestros seres queridos, ocupan las líneas y diálogos de sus escenas.
Con sus palabras, su imaginación e inspiración han dejado huella en las sociedades de todos los tiempos. Son los dramaturgos de diferentes lugares del mundo que plasmaron sus más profundos deseos en sus obras, la cuales a pesar de los años, hoy se siguen leyendo y pasándose de mano en mano.
Con los grandes dramaturgos que se destacaron durante los siglos XVI y XVII, y que hoy en día siguen siendo reconocidos y seguidos por los contemporáneos, el teatro adquiere sus características más modernas, gracias a la nueva valoración de la vida humana surgida con el Renacimiento.